FOLLETO Y FIGURINES DIGITALES DE “¡MUJER TENÍAS QUE SER! (Una historia del teatro español con nombre de mujer)”

Aquí os dejamos nuestro folleto, por un lado y, por otro, los bocetos digitales de figurinismo de cada uno de los personajes femeninos tratados en la obra. Realizados por nuestro artista Pedro Javier Casanova López:

“La Celestina”, de Fernando de Rojas: siglo XV. Representa la libertad y la codicia
Areúsa, de “La Celestina”, de Fernando de Rojas: siglo XV.
Representa a la criada libre que detesta a las señoras nobles.

Gitana, de “La Gitana Ladrona”, Lope de Rueda: siglo XVI.
Representa el instinto de supervivencia ante su condición despreciada en la época por ser de etnia gitana.

La Chirinos, de “El retablo de las maravillas”, de Cervantes: siglo XVI.
Representa la astucia, la picaresca y el talento artístico pocas veces reflejado en personajes femeninos.

Laurencia, de “Fuenteovejuna”, de Lope de Vega: siglo XVII.
Representa la salvaje deshonra que sufre y, harta del código del honor, desea vengar con sus propias manos, si la sociedad de su época lo permitiera.

Rosaura, de “La vida es sueño”, de Calderón de la Barca: siglo XVII.
Representa la defensa de valores tradicionales a manos de una mujer, vestida de hombre para poder lograrlo.
Doña Juana, de “Don Gil de las Calzas Verdes”, de Tirso De Molina: siglo XVII.
Representa la inversión de géneros desde la naturalidad y la gracia para salir victoriosa de sus asuntos amorosos.
Doña Paquita, de “El sí de las niñas”, de Leandro Fernández de Moratín: siglo XVIII.
Representa la injusticia de los matrimonios de conveniencia entre jovencitas y señores mayores.

Doña Inés, de “Don Juan Tenorio”: siglo XIX.
Representa la lucha exaltada entre el deber y la pasión desbordante que la arrastra a la figura diabólica de Don Juan Tenorio.

Enriqueta, La Pisa Bien, de “Luces de Bohemia”, de Valle-Inclán: siglo XX.
Representa la libertad de la mujer, denostada en ambientes marginales. Figura picaresca y entrañable.
La Lunares, de “Luces de Bohemia”, de Valle-Inclán: siglo XX.
Representa la inocencia y la ternura en medio de la desolación del Madrid convulso en los años 20.

La Novia, de “Bodas de Sangre”, de Federico García Lorca: siglo XX.
Representa el amor desbocado que conduce a la muerte y la desgracia en un ambiente tradicional opresor.
Bernarda, de “La Casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca: siglo XX.
Representa el ambiente asfixiante de la sociedad patriarcal, encarnado en la figura de una mujer cuya autoridad es implacable.
Martirio, de “La Casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca: siglo XX.
Representa, como su propio nombre indica, la amargura y la frustración del amor no consumado entre ella y Pepe el Romano.
Adela, de “La Casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca: siglo XX.
Representa el ansia de libertad de la mujer en medio de una sociedad machista. Es la fuerza del cambio que choca con la moral de Bernarda y la conduce a la muerte.
Carmina joven, de “Historia de una escalera”: siglo XX.
Representa la imposibilidad de evolución y realización en una sociedad de posguerra que perpetúa odios entre dos parejas enfrentadas: Carmina y Urbano, Fernando y Elvira.

Carmen Sotillo, de “Cinco horas con Mario”, de Miguel Delibes: siglo XX.
Representa a la mujer de clase media de los años 60, todavía oprimida por el machismo de la época.
La Chusa, de “Bajarse al moro”, de José Luis Alonso de Santos: siglo XX.
Representa la libertad que comienza a sentir la mujer en los años 80, con la llegada de la democracia.
Carmela, de “¡Ay, Carmela!”, de Sanchís Sinisterra: siglo XX.
Representa la frontera entre los límites de la realidad y la ficción, pues es un fantasma que visita a su marido Paulino, tiempo después de su muerte.
Blancanieves, de “Y como no se pudrió… Blancanieves”, de Angélica Liddell.
Representa, contrariamente al personaje de cuento, a una niña-soldado cuya infancia le han arrancado a pedazos en un ambiente bélico salvaje.